20.10.08

Hoy, en pleno siglo ...


Y les seguimos cambiando

oro por cuentas de vidrio
y damos nuestra riqueza
por sus espejos con brillo

Gabino Palomares - La maldición de Malinche





América tenía muchos nombres en miles de lenguas, pero sigue siendo la tierra donde el pasado tampoco es pasado y la historia de sus pueblos es cíclica, sin principio ni final, grabada desde hace milenios con sangre, que han teñido para siempre los campos de maíz, en una constante lucha por alcanzar la libertad.

América tiene una historia autóctona, desde los primeros pobladores que vencieron el hielo y se hermanaron con la tierra, conociendo sus secretos hasta construir imperios, producto de decenas de generaciones donde los hombres fueron resolviendo su existencia, sus contradicciones.

El mundo se inventaba y reinventaba con el paso del tiempo, civilizaciones surgían y desaparecián ante los ojos del mundo, permaneciendo viva en la memoria de los pueblos a través de mitos que hablaban de hombres de piedra.

Hasta que un día de 1492, de allende los mares llegaron otros, con la espada y la cruz. Desde ese entonces el mundo se volteó.

Hoy, luego de cinco siglos, hemos perdido la memoria: talamos los bosques, depredamos la tierra, los ríos y los mares, extinguimos especies, construímos inmensas urbes donde no se pueden ver las galaxias que nos observan.

Tenemos una identidad castrada, a medio pelo, a medio andar entre un futuro que no construimos y un pasado que resistimos aceptar. Padecemos de una terrible mentalidad colonial, marcada por un racismo con alta dosis clasista, prolongadora de aquél colonialismo que no en vano nos han hecho cobardes, entreguistas, traidores.

Es sencillo distinguir al traidor, no es necesario que se llame Malinche o Felipillo: lo vemos vendiendo el acero y el pan, a cambio de monedas en una cuenta suiza. Siempre viste de saco y corbata, habla de derechos humanos, democracia y libre mercado, pero responde con balas y garrote cuando se trata de los derechos de campesinos, indígenas, del pueblo a píe que despierta llegado el alba, para trabajar con dignidad, a espaldas del país oficial.

Esa es nuestra maldición, entregar nuestras riquezas por el falso brillo de los espejos de un centro comercial, sin preocuparnos en el analfabetismo, desnutrición, desempleo y otras tantas malas palabras prohibidas en el noticiero de las doce.

Ahora colapsa el sistema unipolar, otrora profetizado como el fin de la historia, basado en la misma codicia de cinco siglos atrás. Solo hace falta que los antiguos dioses hablen, en la boca de aquellos pueblos que jamás renunciarán a su herencia de hijos del maíz.


Amparo Ochoa & Gabino Palomares - La maldición de Malinche

9 comentarios:

AriaDna ♥ dijo...

Gracias por la maravillosa melodía de palabras que dejas siempre en mi blog

un besazo

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

Tengamos la confianza que los dioses antiguos que señalaron el camino recto del no arrodillamiento, retornen a enseñarnos el camino del maiz para volver a ser nosotros: pueblos dignos.

Un abrazo de hermano

Arkantis dijo...

La identidad castrada....muy bueno eso...

Un besazo y de nuevo gracias por esos poemas que dejas en mis comentarios,son un placer leerlos..

Eria.. dijo...

Que forma tan serena de decir cosas tan graves, da gusto leerte. Y pena. Muy bella la banda sonora de tu blog. ¿Me dejas volver? Besitos varios.

*MaJiTa* dijo...

CONECTADO TAN TARDE??

VA A VENIR ISMAEL SERRANO?

Arkantis dijo...

Te dejo un abrazo...

Ericarol dijo...

Hola Troba
Sigueme dejando melodías en mi blog. gracias por pasar siempre.
me gustó tu texto. estoy de acuerdo con que ahora, en el presente, seguimos siendo esclavos, pero creo que debemos ver el pasado con algo mas de objetividad y aprender de el, sin llevarnos de rencores.

*Cristal* dijo...

La canción suenaa resentimiento. En alguna vida anterior debes haber sido anti-colonia xD

Pero en varias cosas tienes razón: No sabemos apreciar lo nuestro. Y vaya q tenemos bastante, suficiente como para engalanar a cualquiera q venga! Pero sólo mostramos lo malo y o ajeno, no sabemos entender q siendo nosotros mismos tenemos más riqueza.

(Tengo sueño, me cuesta pensar bonito)

Saludos, Trovador!

*Cristal* dijo...

O quizás fue q yo le di ese contexto, q ahora q lo pienso, suena bastante ambiguo... Vaya, no c.

Da pena q no sepamos todo lo bueno q tenemos. Pero x otro lado, tb fue buenoese mestizaje, xq nos complementó d muchas formas y nos preparó. Nada es perfecto, y si hubiéramos sabido conservar "la identidad", nuetra actualidad sería distinta. Pero tp es q todo sea culpa d los españoles q trajeron oro falso, sino tb en parte d nosotros q nos vendimos x completo.