18.1.08

En Lima ...


A la tres veces coronada Villa, en su día


Truena en la mística dulzaina
la gema tempestuosa y zaina,
la brujería de tu "sí".

Mas, cae, cae el aguacero
al ataúd, de mi sendero,
donde me ahueso para ti ...

César Vallejo, Lluvia


Era un día cualquiera de un año que nadie recuerda cuando se encontraron el Trovador y el Poeta, en una calle de veredas húmedas de la ciudad de los nueve monstruos. Se saludaron cordialmente y se retiraron al bar, a unos pasos de distancia.

- Lo venía buscando desde hace algún tiempo - dijo el Trovador, emocionado, emocionado.

El poeta no le respondió, solo miraba la garúa que caía lenta pero implacablemente sobre esa ciudad que no lo comprendía; observaba la garúa, pensado como se le iba la vida, mientras bebía un sorbo de flojo cognac.

- Leí su poemario, Los Heraldos Negros, me gustó un poema en especial, se llama Lluvia-

El poeta esbozó una sonrisa que se asemejaba a una mueca, y recordó un desamor, quizá en el primero de su extensa cadena de amores sin amor, iniciados con su andina y dulce Rita, de junco y capulí.

- Le he puesto melodía a ese poema, Si me permite Ud. - concluyó el trovador, pidiendo permiso para tomar su guitarra.

- Adelante, lo escucho -

Y el trovador empuñó su guitarra, y empezó en clave de vals, a entonar los primeros versos:

En Lima... En Lima está lloviendo
el agua sucia de un dolor
qué mortífero! Está lloviendo
de la gotera de tu amor.

El poeta lo escuchaba, sorprendido por la forma en que el trovador había encontrado respuesta al acertijo en forma de valse que encerraba la inicial pausa de su verso, escrito mientras esperaba desprotegido de la lluvia, que su esquiva amada asomara por ese balcón de cedro de la Lima señorial.

No te hagas la que está durmiendo,
recuerda de tu trovador;
que yo ya comprendo... comprendo
la humana ecuación de tu amor.


El trovador recordó la vez primera que leyó ese poema, allá en su lejana isla, es su vieja Habana; se sintió plenamente identificado con el trovador del poema, con la indiferencia de la amada, y con la fría estadística del amor racional, ese amor llenos de excusas, rodeos y distancias, crueles distancias.

El poeta contempló al trovador un buen rato, preguntándose como ese extraño con la sola ayuda de su guitarra logró ponerle melodía a su dolor plasmado en un pedazo de papel.

- Lo felicito, le ha quedado muy bien, muy bien - le dijo el poeta, mientras consumía el último sorbo del flojo Cognac.

- ¿Puedo verlo de nuevo?, he venido de tan lejos -

- Lo lamento mucho ... en verdad, sería un gusto, pero mañana debo de viajar-

- ¿A donde?

- A Europa ... estaré en París ... mucho gusto de haberlo conocido - y se despidió haciendo un amable gesto con su sombrero.

- En París, con aguacero ... - susurró el trovador.

El poeta sintió como si por sobre el hombro lo llamara una palmada, y volvió sus ojos hacía el trovador, extrañado por la frase que le sonaba familiar.

- Tiene Ud. razón-

Y el poeta se marchó, andando lentamente sus pasos lejanos.

Hoy, en una Lima mas extraña que nunca, pero mejor de la ciudad que lo vió partir pero jamás volver, en medio de uno de esos jirones en los que el poeta solía caminar con su soledad y escribir sus pequeños testamentos, sólo queda como recuerdo una triste figura de bronce que se asemeja a él.


5 comentarios:

Daniela dijo...

Trova:éste relato que más que relato ,es un ensayo graficado y sonoro , me ha emocionado...no lo había escuchado nunca cantado, ni tampoco sabía de la escultura en Lima.Gracias por compartirlo. Excelente

Giverny dijo...

Hoy solo saludarte, ya me psaré con más clama en otro momento, te enlazo ¿ok?
Un abrazp
Mar- Giverny

Jimena dijo...

Vallejo,unico en su especie,,,esta lloviendo de la gotera de tu amor,gusto lo tenia de nick hace unos dias ...genial

Paco Yunque dijo...

Tambien puedes escuchar Lluvia hecha por los Trujillanos de Extraño Deseo escuchalo aqui: www.myspace.com/exdeseo. ese tema lo vienen cantando desde los inicios de los 90s. recien se edito un cd tributo a Vallejo donde los trujillanos aparecen.

Anónimo dijo...

Ahora me tienes a tu lado para oir caer el aguacero, juntos.

Perfecta conjunción, entre tus letras, el vals y Vallejo.

Te amo, Clau.