1.12.08

Acaríciale. No le arguyas.



Quién sabe se va a ti. No le ocultes.
Quién sabe madrugada.
Acaríciale. No le digas nada. Está
duro de lo que se ahuyenta.
Acaríciale. Anda! Cómo le tendrías pena.
César Vallejo - Trilce XLIII






Cuando consumió el último lark que le quedaba, ella decidió volver a la pequeña habitación para despedirse de él, antes de partir a la ciudad Luz.

Aún era madrugada, estaba fresco en su memoria el recuerdo de esa amarga discusión: frases hirientes, llenas de impotencia ante los designios del destino, con esa rabia que transforma a los hombres en niños.

Pero aún así, ella fué a buscarlo: en el fondo lo conocía muy bien, sabía que esas palabras maldichas fueron una reacción instintiva ante el dolor de la cruel despedida tantas veces anunciada, que ese hombre extraño tenía un corazón animal, imperfecto.

Él dormía con los ojos abiertos en su lecho, apenas cubierto por peplos de gasas grises, cuando ella volvió con su humanidad y su equipaje.

- No me podía ir así, con tus ojos de llenos furia como la última imagen que lleve de tí- dijo ella.

Él no respondía, parecía que el alma que contenía a ese cuerpo desnudo se había marchado por la ventana, quizá para sentir esa ácida garúa limeña que hacía tan distinta a esa ciudad gris.

Ella se sentó en la cama, tocó con la yema de los dedos sus ojos y sus mejillas, tratando de reconocer en ese bulto inerte al hombre aquél que fué y será su más sana locura, su eterna terapia con el psiquiatra. Con las esperanzas perdidas, lo besó en la frente para no decir adiós.

Mas, en ese instante, él reaccionó: puso su pupila perdida en su dirección, le preguntó:

- ¿Visitarás Montparnasse? quiero que saludes a César, de mi parte-

- ...

Ante su silencio, el posó su mano diestra sobre la mejilla de la muchacha, en un simulacro de caricia y un perdón susurrado, entrecortado; ella lo abrazó, hasta que el sol iluminó la penumbra de la despedida.

Y los dos se refugiaron en un poema, único asilo posible para sus almas.


Noel Nicola & Santiago Feliú - Trilce XLIII (Quién sabe se va a tí)

18 comentarios:

Georgia dijo...

Interesante relato, bien contado, bien escrito

siento tu gris limeño y te abrazo

Lúcida dijo...

Realmente bonito... sí señor, me ha gustado.

Yoly dijo...

Hola, muchas gracias por visitar mi casa, eres bienvenido siempre que así lo desees, seguramente yo me pasearé también por aquí si me lo permites, al final de cuentas somos "vecinos" (soy de Bolivia)y es un gusto leer a un compatriota latinamericano....

Fiore dijo...

Muy bueno, muy profundo

bso!

Anastasia dijo...

Es un placer leerte, palabras envolventes como la seda, palabras cálidas como los sueños prohibidos.

Libelula dijo...

oye que bueno, me a gustado un monton!
gracias por la visita
vuelvo.
bsos

MaRuLaNdIa dijo...

que fotografia tan espectacular

Sylvia Valo dijo...

La despedidas y los reencuentros son por lo general los momentos más tiernos y más dolorosos que existen. Aunque yo creo que los reencuentros lo son aún más: lidiar con todo lo que dijiste y no dijiste hace tiempo, enfrentar el dolor macerado (quien dijo que el tiempo cura todas las heridas? que tal idiota).
Postea algún reencuentro. Es más barato que vivirlo.
Besos despaciados,
Ximena

AriaDna dijo...

Siempre es lindo leerte y más aún recibir tus cariñosas palabras, gracias

un beso

Eria.. dijo...

Voy a quedarme a vivir en tu casa.. hacedme hueco.¡cómo me transmites!
Besitos varios.

DianNa_ dijo...

Mas duele vivir un imposible que acabar con el...

Besos de colores, niño :)

..."""silvanna"""... dijo...

Escribes genial! :) Pero un poco triste el relato, no? :(

Saludos! :)

AnGie dijo...

A veces sentir no es suficiente
Tener la capacidad de transmitir
ese sentimiento es un verdadero regalo

Saludos,

Trovator dijo...

Bien escrito, bien relatado, permite visualizarse ahí mismo. Despedidas hay muchas... Adioses hay pocos, la diferencia redunda en ambas personas y lo que se sienta entre ellas, y al final un refugio mutuo puede ser la última capilla antes de separar las manos

Un abrazo hermano trovador!

Renzo dijo...

Hermoso relato, y mas aun, los versos iniciales. Admiro tu sensibilidad para hilar los dos.
Hasta Siempre.

Adrisol dijo...

me gusta como transmites lo que sientes, muchas veces es lo mas difícil de lograr!!!!!!


un abrazo desde Argentina.........

SHE dijo...

ojalà todas las despedidas fuesen asì... ( me gusta que tambièn acompañes tus escritos con mùsica, eso dice mucho de tì)

besos

*Cristal* dijo...

Tú escribes poesía, no?

Xq el estilo nostálgico del cuadro me recordó mucho a un amigo d la universidad q suele escribir y pensar así. Es más, diría q sólo le faltaba un cigarrillo al masculino y lágrimas en los ojos de ella para q sea un cuadro descrito por él.

(Me encantó el calendario d tu sidebar, muy original *_*)

Un besito de estrellas, mi trovador!