27.9.08

Y pondrá el silencio de su dignidad ...



Esta tarde llueve, llueve mucho.
¡ Y no tengo ganas de vivir, corazón!

César Vallejo, Heces



Las serranías de Huarautambo se habían convertido en improvisado refugio de caminantes que curaban sus heridas dejadas por amores cobardes. Allí, en medio de montes y serránias, ellos conversaban sobre miles de temas; lejos, muy lejos de la extrañada ciudad con cielo panza de burro, de mi burro peruano del Perú, perdonen la tristeza.

- Hay un trovador cubano que ha musicalizado los poemas de Vallejo - dijo uno de ellos.

- Lo conseguiré regresando a la ciudad- dijo el más joven.

Ya en la urbe gris, los caminantes se volvieron a reunir, en amena reunión sazonada con botellas de pisco peruano. En un momento el anfitrión colocó un disco, recordando aquella promesa aún incumplida.

- Conseguí el disco, es Noel Nicola cantando los poemas de Vallejo -

Una voz semejante al trinar de un gorrión inundó la sala, con un poema familiar del poeta, y en un ritmo criollo, con una guitarra majestuosa:

Esta tarde es dulce. Por qué no ha de ser?
Viste de gracia y pena; viste de mujer.


- Qué precisos versos con los acordes, pero esa voz ... -
- ¡Es Susana Baca!-

En efecto, quien cantaba esos versos tranformados en vals, era Susana, la diosa de ébano de la música negra peruana. ¿Cómo llegó su cantar a ese disco?. La leyenda dice que allá en los confusos años 80, Susana era una incomprendida artista que tenía ideas tan descabelladas como cantar los poemas de Vallejo en ritmo de vals o landó. Aburrida por el sistema musical y social que combinaba racismo con ignorancia, Susana viajó a Cuba, donde se encontró con Noel Nicola, quién impresionado por el talento de Baca, la invitó a colaborar en su disco en homenaje a Vallejo.

Esta tarde en Lima llueve. Y yo recuerdo
las cavernas crueles de mi ingratitud

- Vallejo escribió este poema bajo la garúa limeña ... ¡escuchando un vals! - exclamó el mayor de los caminantes, inspirado por los efluvios del pisco.

Esa afirmación puede ser muy cierta, ya que la forma en que se conjugaban la melodía y los versos que hablaban de la dignidad del silencio cuando dañan al corazón y hay que decir adiós, era tan natural que pareciera que Noel y Susana fueron visitados por el fantasma de Vallejo, en un sueño profundo.

Terminado el poema, los caminantes la repitieron una, dos, y tres veces, en un intento por seguir sacando de los hondos dolores, un poquito de esos recuerdos que visten de mujer.


1 comentario:

Tere dijo...

Hola!

Qué gusto poder escribirte otra vez sin permisos ni nada de eso. Ya sabes que nos vamos para Cuba en Brigada de solidaridad. Ya te contaremos.

Un abrazo.TERIURKA.