24.9.08

Desde el fondo del tiempo y tu canoa


Alerta estoy a tu costado abierto,
inmolada paloma solitaria, ay,
deja mirar tu río cuando vuelva
aquel que me promete tus flores de poeta.
Chabuca Granda - Las flores buenas de Javier



Hubo una bandada de niños que acudieron al llamado de la era, sin mas armas que la viva voz. y un rosal ardiente. Idealistas al extremo, pensaron que era posible ese sueño loco de cambiar el mundo, trocando la injusticia por revolución.

No estaban preparados para el fragor del combate, donde se contesta con maldad al mal hasta que el viejo orden se ahogue en su propio vómito de oprobio. Uno a uno, esos niños cayeron en combate, bajo balas traidoras que llevaban grabadas sus nombres para la eternidad.

Uno de esos niños se llamaba Javier Heraud, pero pudo ser Roque o Íbero, el nombre no importa, menos el lugar en que vieron la última luz, sea la selva enmarañada de cualquier parte de Indoamérica, germinando con su sangre esas terras pretas, sea una vieja casucha clandestina, sea un cuartel militar, sede de juicios sumarios .

Han pasado algunas décadas, y sus voces retumban aún en los oídos de quienes se niegan a sonreir ante el espanto de la masacre y la hambruna, los que no se compran ese viejo cuento del libre mercado, el enemigo invisible y la guerra preventiva.

Esos niños, sus voces y sus letras son inmortales, como las poetisas que los cantan y lloran, más allá del camino que vá del puente a la alameda.


Chabuca Granda - Las flores buenas de Javier

2 comentarios:

Lúcida dijo...

Qué triste es esa infancia sin niñez, o esos niños sin infancia.

maga dijo...

muy lindo todo... muchas gracias por las visitas!!! =)