10.6.08

Porque el dolor no ha matado a la utopía ...


Yo sabía bien que ibas a volver,

que ibas a volver de cualquier lugar,
porque el dolor no ha matado a la utopía,
porque el amor es eterno
y la gente que te ama no te olvida.
Gerardo Alfonso - Son los sueños todavía




Despertó de pronto, en su tibia hamaca en aquella isla enclavada en arrecife de coral, al lado de una ninfa de piel canela. Se sirvió un líquido frugal y contempló el mar, ancho y ajeno; como antes lo habían sido esas tierras allende los mares, en tiempos remotos, de glebas y señores feudales.

Llevaba mil días allí, en esa anónima comunidad, alimentándose del mar, asistiendo a las reuniones donde todos valían por igual, siempre ante la atenta mirada del anciano guardián de la memoria colectiva. Pero él siempre destacaba, sea por su gran carisma, sea por la fuerza de sus pensamientos, sea por su paso al frente, liderando con machete en mano cada zafra, cada ciega.

Ese día caminó por la playa, dejando a la ninfa desnuda en la hamaca: era un hombre feliz, disfrutando del reposo del guerrero, del sol incandescente, de la arena nívea, de la mujer de curvas perfectas e ideas claras, como disfrutando del valhala en vida.

Pero sus pies se tropezaron con una botella que varó el mar. Extrañado, sonrío y la recogió al observar que contenía un pergamino, como en los viejos relatos de Robinsones. Al abrirlo observó un mapa con nombres extraños de pueblos olvidados en la prehistoria de la injusticia, junto a una frase grabada en tinta china, escueta y directa:

- Toda la maldad del mundo ha nacido del egoísmo -

Suspiró, caminando lentamente hacía la choza, pensando que el amor es eterno, la felicidad efímera y la lucha constante: había llegado el momento de partir al mundo real.

Gerardo Alfonso - Son los sueños todavía




2 comentarios:

Tere dijo...

Harry:

El Che, siempre el Che, presente en nuestras vidas y actos. Estos dias recorre más intensamente el mundo.

No puedes faltar a nuestro homenaje.

Un abrazo de las URKAS Y URKOS.

i r i s e s dijo...

A veces quisiera, como el che, dejar atrás un sueño de vida pacífica en una isla poblada solo de amor. Y nacer de nuevo en un mundo real, desierto de ninfas, dioses y soles tibios.

Luego dudo, no sé si ir a un lado o al otro, si meter los pies en la tierra o mojarlos en el mar.

Y no hago nada. Me quedo en el limbo de siempre, en el que habito desde el principio. Entre el no saber quien soy y el no saber que me espera.

Y espero solo que venga alguien a rescatarme de esa nada. Alguien así, parecido al che.