4.10.08

Voy a volver, regresaré, ve tú también


Voy a irte a buscar

aunque en ello
me juegue
mi tercer deseo,
mi última oportunidad.

Augusto Blanca - El tercer deseo




Ella estaba cerca, lo presentía: podía otear su fragancia en las aceras húmedas, oir sus pasos lejanos a 30 minutos a la redonda, a buen andar.

Ella estaba allí, en un mar de ropas, protegida de aquél invierno que rechaza dejar sus dominios en aquella ciudad cercada por los cerros y el mar.

El había recorrido algunos desiertos para llegar hasta allí, muchas veces ausente de su cuerpo, convertido en un ser sin huesos que se guía por la rosa de los vientos, hasta recoger una botella varada por la corriente, con un mensaje que contenía besos sin tiempo, ni espacio.

Ahora, seis meses después de invernar en aquél valle cálido, echado en la hamaca de aquel refugio de madera, había decidido salir a su encuentro, sin mas mapas que su instinto, para encontrarla entre siete millones de extraños, en cualquier esquina, esperando el bus de las seis de la tarde, y decirle con los ojos aquellas palabras que no tienen grafemas, y besarla en el alma, como en aquellas madrugadas de idos de marzo.

Augusto Blanca & Silvio Rodríguez - El Tercer Deseo

14 - El Tercer Deseo (Con Silvio Rodríguez)

6 comentarios:

DianNa_ dijo...

Que bonita historia de amor, gracias por mostrarmela :)

Besos, niño y feliz vida :)

Ericarol dijo...

Peruano en el perú? que hora es en Perú??

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

cUANDO LÑAS VIDAS ESTÁN CARGADAS DE AMOR, NO IMPORTAN LAS DISTANCIAS, NI LOS RUMBOS, NI LOS CAMINOS: EL AMOR LLEVA AL AMOR. GRATO ESTAR EN SU BLOG.


SALUDOS APRETADOS, cOMPAÑERO.

Lúcida dijo...

Un texto que deja una sonrisa en los labios.

Besos

Tempus fugit dijo...

¡Que sorpresa me he llevado amigo cuando he visto tu comentario en uno de mis blogs! ¿como lo has sabido?
Me guardo tu enlace y te seguiré visitando.
Besos
Mar

Cogito ergo sum dijo...

Si alguien me escribiera algo tan bonito creo que podría amarle en la distancia hasta que la Pangea volviera a juntarse y nos dejara abrazarnos. Un beso tierno, en Madrid hace frío y el Retiro se llena de hojas, pero mi corazón sigue cálido siempre.