8.10.08

Yo Sancho Panza, el Ché Quijote ...


Si el Che viviera, fuera, fuera

un ornamento sin talento,
un represor del sentimiento.
Alguna escoria que viviendo de su historia
inmoviliza las ideas, no te creas.
Fuera, fuera, y no quisiera ser como él.
Si el Che viviera.
Frank Delgado - Si el Ché viviera



¿Dónde estaría Ernesto si estuviera, en cuerpo y alma, entre nosotros?

Quizá en las calles de La Habana vieja, enfundado en verde olivo, con un asma feroz, relatando a sus nietos aquellas épocas de gloria pasada en las sierras maestras de cualquier parte del tercer mundo, lamentando estos tiempos en que los guerrilleros se mueren de viejos, en el ocaso.

No concibo a un octogenario Ernesto en el poder; ya había sido ministro de todas las carteras al inicio de la aventura, y aprendió que la burocracia no iba con él. Lo imagino carteándose con Ernesto Cardenal, otro octogenario indomable, criticando de frente las claudicaciones de aquellos traidores a la revolución, que embelezados por el poder corrupto, mancillan la memoria de miles de cachorros muertos en busca de un sueño.

Lo veo con su inconfundible acento rosarino, alzando la voz, implacable como siempre lo fué, desde sus años mozos recorriendo América en motocicleta: rebelde, incómodo, políticamente incorrecto, enemigo público número uno del imperio Yankee, mal visto por los ortodoxos soviéticos; Ernesto sería como lo fué en vida, un crítico del sistema, de todo totalitarismo, de toda mutilación de la vida, la verdad y la libertad.

También disertaría contra la globalización, la mecanización del trabajo, las repúblicas corporativas, las concesiones al imperialismo, el boicot a la isla, la hipocresía liberal de quienes se espantan ante cracks financieros pero callan ante tanta muerte por segundo. Seguro que además, ironizaría el hecho de ser la imagen de camisetas de sesenta dólares, bordadas por manitas de niños del Asia, a cambio de un mendrugo de pan o un plato de arroz.

Ernesto viviría en un medio básico de la isla de la juventud, convertido en un museo informal, lejos de las casitas de los miembros del buró, leyendo siempre esa elegía que su amigo Fidel le dedicó, cuando todos los daban por muerto en Bolivia, alcanzado por las mismas balas que fundaron y fundan cementerios de oprobio en aquellas serranías.

Veo a Ernesto desenpolvando las fotos de sus camaradas muertos en combate, allá en el África ardiente o en el gélido altiplano, derramando lágrimas por todos aquellos que ofrendaron sus vidas en busca de un sueño, sin importarles la muerte, o matar para seguir viviendo.

En estas épocas de zozobra en la isla, ¿Ernesto lamentaría el haber llegado a viejo, no caer en la sierra maestra, en el Congo belga, ni en la Bolivia feudal?. Si el Ché no hubiera muerto en 1967, hubiera tomado el fusíl para defender Viet-nam, liberar Angola, incendiar la pradera de Centroamérica toda, ser un tupamaro en el Uruguay, aparecer como un fantasma en el Brasil, la sierra argentina y la cordillera chilena, como alguna vez lo hizo en Perú, allá por los añejos sesentas. En todas esas trincheras, Ernesto hizo falta, al igual que en el fatídico año ochenta, faltó su aliento, su temple, sus valores, aquellos que solo se predican en vida, no pintado en la fachada de un edificio, ni convertido en evidente panfleto: Ernesto hizo falta en la isla, cuando los marielitos enrumbaron sus balsas, hacía donde no se pica caña, en una diáspora que aún no termina.

Si el Ché viviera, detestaría a quienes lo endiosan, no le venía eso de ser San Ernesto de la Izquierda, siempre tuvo en claro que el lugar donde le sorprendiera la muerte, bienvenida era; que la verdarera necrosis llega cuando se tiene rancio el corazón, y que el suyo siempre estará vivo, bien retratado en las balas de la libertad, en los gritos a viva voz, sin pactos infames, y en las letras de las miles de canciones con sentido, que siempre nos recordarán su querida presencia, humana y mortal.

Frank Delgado - Si el Ché viviera

2 comentarios:

DianNa_ dijo...

Si viviera cómo serían hoy las cosas?

Buen post , niño.

Te dejo saludos y un beso, pasa feliz fin de semana :)

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

Si el che viviera, nos daría lecciones de lo que es ser un buen revolucionario.

Un abrazo.