26.10.09

De esas que veo por ahí


Rubén Blades - Plástico




Aparentando lo que no son
viviendo en un mundo de pura ilusión
diciendo a su hijo de cinco años:
"No juegues con niños de color extraño"
ahogados en deudas para mantener
su status status social en boda o coctél





Ella transcurre en un cubículo, actualizar su facebox, fumar porritos regalados, moshear en su metro cuadrado, pegarse un polvo casual, odiar al mundo, y tomar merlot de $150, aunque gane apenas $700 al mes.

Se proclama socialista-capitalista, ciudadana del mundo, y le fascina Ripley.

El es un adicto al metal : fanáticamente recorre el tercer mundo gastando sus ahorros, siguiendo a viejos adictos, rehabilitados en decadencia perpetua. Mientras, a duras penas, puede pagar la pensión del hijo que concibío en una noche de cocaína.

Proclama que Cuba no es el paraíso, sin despeinarse el copete.

Las neuronas que conservaban sus pueriles deseos de desenterrar el pasado, han fallecido, penosamente calcinadas.

Ella y él se juntan, cada quince días hacen el amor, en casas de citas.

El quiere terminar rápido, ella mira al techo.

Y ambos, desnudos, no son otra cosa que monigotes de cartón piedra.

9 comentarios:

Belén dijo...

Qué triste, dios mío...

Besicos

Anastàsia dijo...

Cuánto hipócrita anda suelto !

Julia dijo...

La historia y la fotografía: geniales!
saludoss, amigo!

Rita dijo...

Muy buena historia, muy triste y muy real, un besote amigo Troba

Adrisol dijo...

triste historia!!

te extraño, buen amigo..

besosss

Anónimo dijo...

Tan triste como cierto... La perfecta antítesis del Busco novia, la razón sin razón del sujeto moderno, el objeto de la ciencia, su "principio" y su "fin".
Vivo rodeada de esos que veo por ahí... ya te lo había contado no?
Claudet.

Cris dijo...

Qué triste...

Besos...

La Gata Coqueta dijo...

A veces la realidad es asi sólo que se pinta de colores para que pase desapecibida ante los ojos que castigan y en la oscuridad ellos mismos se traicionan...

Un abrazo de afectos.
Feliz semana y hasta pronto!!

Marí.

Yoly dijo...

Me recuerda mucho a alguien y como él, tu relato hoy deja de esos silencios grices y amargos en el cuerpo....