13.7.08

Al que anduvo en el mar ...



¡Oh, no eres tú mi cantar!

¡No puedo cantar, ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!

La saeta - Antonio Machado



Ese intrincado mapa de señales confusas que es la vida, lo condujo hasta aquella caleta de serenos pescadores, que esperan con paciencia echar sus redes al mar azul metálico, en busca del alimento diario.

- ¿Que buscas, forastero? - le preguntó al recién llegado el más viejo de los lobos de mar.
- Busco alimento para mi alma -

El viejo pescador miró los ojos del forastero, y se sorprendió al ver en sus pupilas cubiertas con un tono gris, como el smog de ciudades ajenas a ese paisaje.

- Vé hacía el final de la caleta, encontrarás un viejo bote, allí vive quien puede ayudarte -

Luego de andar doscientos pasos en direccion sur, llegó al bote señalado. No fué necesario llamar, ya lo esperaba aquél pescador de hombres, con la mirada serena y la barba cubierta de sal.

- Todos los caminos no conducen a Roma - le dijo el forastero.
- Los verdaderos caminos están en tu interior -
- ¿Puede quitarme el gris de los ojos?-
- ¿Puedes perdonarte a tí mismo? -
- No lo sé ... ahora nó -

El pescador barbado sonrió, pronunció el nombre del forastero, y juntos se hicieron a la mar.


Camarón, Tomatito & Serrat - La Saeta

1 comentario:

Aprendiz dijo...

Hola, interesante artículo, a veces reencontrar la senda no es posible, tal vez se logre reinventar otra, pero las heridas acompañarán en el nuevo desafío. En cuanto al perdón, ufff tarea más difícil. El tema de Serrat precioso.
Cariños.
Laurencia19 o Aprendiz